(Precisiones jurídicas)

Sobre los “medios nuevos” y las “demandas nuevas” en grado de apelación. Lo que procesalmente está prohibido, salvo casos excepcionales expresamente consagrados en la norma procesal[1], es la formulación de demandas nuevas en grado de apelación. Los “medios nuevos”, esto es, los elementos de convicción aportados e, incluso, la propia teoría del caso, distinto a aquellas (demandas nuevas), no introducen ninguna modificación al objeto y a la causa del procedimiento. Justamente, en virtud del efecto devolutivo de la apelación, las partes pueden aportar pruebas novedosas que no se hayan judicializado en primer grado y, de igual modo, variar la estrategia argumentativa.

De lo anterior se desprende que el principio de inmutabilidad procesal no se afecta con la presentación de “medios nuevos” a nivel de alzada. El procedimiento (en curso) conserva su identidad, no obstante los “medios nuevos” en que las partes apoyen sus pretensiones en la segunda instancia. De suerte que, como se ha dicho, todas las partes instanciadas pueden, en grado de apelación, alegar hechos nuevos, producir títulos nuevos, solicitar nuevas medidas de instrucción (comparecencia de las partes, informativos testimoniales, inspecciones a cargo de la DNMC, etc.).

De su lado, a partir de tales “medios nuevos”, los jueces de segundo grado deberán corregir los errores u omisiones en que pueda haber incurrido el primer juez. Y en rigor procesal, la sanción aplicable, en caso de haber incurrido el primer juez en una violación de procedimiento (competencia, derecho de defensa), sería la “nulidad” de la decisión apelada, en tanto que si se trata de un error de fondo, aplicando incorrectamente el derecho (ordenar una transferencia inmobiliaria, sin estar firmado por todas las partes el contrato presentado como base del petitorio, etc.), aplicaría la “revocación”, propiamente.

No obstante lo anterior, la jurisprudencia ha tenido ocasión de aclarar que en el ordenamiento jurídico dominicano no existe, distinto a otros países, la denominada “apelación-nulidad”. Por tanto, entre nosotros, como dirían los franceses: “c´est la meme chose”. Lo que quiere decir que, aunque lo que proceda –en rigor- sea una “nulidad de sentencia”, la Corte está facultada –cual si fuese una revocación- para avocar al conocimiento del fondo del asunto, si concurren las condiciones para la avocación.

En otro orden de ideas, la “demanda nueva”[2] consiste, concretamente, en un petitorio que no se haya formulado en el acto inicial de la instancia (Si solamente se demandó un deslinde, no pudiera agregarse, sin una demanda adicional, una solicitud de transferencia, por ejemplo). La jurisprudencia ha aclarado que el tema de las “demandas nuevas” rige también en primer grado, a fines de respetar el principio de inmutabilidad del proceso: todo ha de corresponderse con lo que conste en el acto introductivo[3]. Y en caso de pretenderse agregar algún petitorio, ha de canalizarse conforme a las reglas procesales aplicables: demanda incidental adicional.

 Con la “demanda nueva” se viola el principio de doble grado de jurisdicción, que es de orden público y, por tanto, pude tutelarse de oficio por los tribunales, desestimando –de plano- toda demanda de esa naturaleza que pretenda introducirse al margen de la ley.  Todo petitorio ha de ser ventilado en primer grado y en segundo grado, para luego –en caso de proceder- ser revisada la correcta aplicación del derecho en el fuero casacional que, como sabemos, no es un tercer grado, sino una fase nomofiláctica para revisar si el derecho se ha aplicado bien durante los dos grados de jurisdicción, esencialmente en la alzada.

En su momento se entendía que el sistema de responsabilidad civil, si era variado, constituía un medio nuevo. Sin embargo, hoy queda claro que la “causa” de la demanda no la constituye el sistema invocado por las partes, sino los “hechos”, en sí: un accidente, por ejemplo. De ahí que mayoritariamente (y nos incluimos en esta postura) se ha entendido que el tema del sistema de responsabilidad civil, en el derecho común, constituiría un “medio nuevo”, no una “demanda nueva” y, por tanto, es posible procesalmente[4].

En definitiva, el proceso –por regla general- no puede mutar. Si se inicia con tres petitorios concretos, con esos tres pedimentos debe concluirse el procedimiento, salvas excepciones previstas en la ley para introducir demandas nuevas, por primera vez, en apelación. Si en el ínterin se quisiese agregar algo que no se incluyó desde el inicio, y que no se encuadra dentro de las excepciones permitidas como “demanda nueva”, debe el demandante lanzar una demanda incidental adicional para adicionar dicho nuevo petitorio, tomando en cuenta que la prohibición de las demandas nuevas, como se ha visto, aplica también en primer grado. Y finalmente, tener claro que las reglas previamente descritas en nada involucran a los “medios nuevos”. Estos últimos, como se ha visto, sí pueden en todo caso formularse por primera vez en sede de alzada.

 

 

 

 

 



[1] El art. 464 del CPC, excepcionalmente, permite “demanda nueva” cuando se trate de compensación judicial, aspectos que sirvan de defensa a la acción del demandante originario, esto es, todo lo que tienda a obligar al juez a desestimar, total o parcialmente, las pretensiones del demandante originario. Por ejemplo, en una demanda en daños y perjuicios, en la que el demandado se limitó en primer grado a solicitar el rechazo de la demanda original, puede, sin que ello sea una “demanda nueva”, solicitar en la alzada que se le excluya de tal contratación, por no haber dado poder al abogado que figura firmando dicho acto jurídico. A pesar de que la “exclusión”, en sí, es un petitorio “nuevo”, por ser, propiamente, una defensa a la acción del demandante originario, es admitido por primera vez en la alzada por, como se ha dicho, ser un petitorio que realmente es parte del medio defensoriales invocado para justificar la improcedencia de la demanda en ejecución de tal contrato. También son demandas nuevas permitidas las que tiendan a reclamar intereses, réditos, alquileres y otros accesorios vencidos dese la fecha de la sentencia de primera instancia y las que tiendan a obtener indemnizaciones por los perjuicios experimentados después de la sentencia del juez a-quo.

[2] Cuando el legislador admite, excepcionalmente, ciertas categorías concretas de demandas nuevas, según opinión ampliamente difundida, es con el interés de agilizar, evitando nuevos litigios. Son asuntos que, por su naturaleza, si bien no se formalizaron desde primer grado, no hay forma sostenible de entender que no son del conocimiento de la contra parte, sea porque es consecuencia lógica de lo que se está controvirtiendo (intereses, cuotas vencidas, etc.) o bien porque es un medio de defensa a las pretensiones sometidas por el propio demandante.

[3] Cas. Civ. 31 de mayo del 1929, B.J. núm. 226.

[4] En sentido contrario: “ (…) el demandante que ante los primeros jueces aduce el art. 1382 del C. Civil como único fundamento de una demanda en responsabilidad, forma una demanda nueva por cambio de la causa, al pretender en la alzada fundamentar su demanda en el art. 1384, primera parte del C. Civil”. (TAVARES, Froilán (Hijo). “Elementos de Derecho Procesal Civil Dominicano”, Vol. III, p. 59.)

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *