{"id":89,"date":"2014-09-03T18:57:49","date_gmt":"2014-09-03T18:57:49","guid":{"rendered":"http:\/\/yoaldo.org\/?p=89"},"modified":"2014-09-03T18:57:49","modified_gmt":"2014-09-03T18:57:49","slug":"la-vejez-y-la-soledad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/yoaldo.org\/?p=89","title":{"rendered":"La vejez y la soledad"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>LA VEJEZ Y LA SOLEDAD<\/b><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alguien dijo alguna vez que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad. Esta <i>\u2013sin dudas-<\/i>\u00a0 es una reflexi\u00f3n que tiene subyacente una triste resignaci\u00f3n a la irrefragable situaci\u00f3n de que durante la etapa de ancianidad los seres queridos contempor\u00e1neos partir\u00e1n de este mundo y los m\u00e1s j\u00f3venes que permanezcan con vida se ir\u00e1n alejando paulatinamente, en la medida que le vamos resultando menos interesantes, producto de la natural p\u00e9rdida de nuestras tradicionales habilidades, como secuela de la impronta de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las cotidianas ocupaciones de las personas que a\u00fan est\u00e1n activas en la productividad laboral y en los afanes del hogar, as\u00ed como la marcada diferencia de intereses generacionales, tambi\u00e9n constituyen causas de la soledad que en una primera impresi\u00f3n <i>\u2013ciertamente-<\/i> parecer\u00eda consustancial a la tercera edad.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Parad\u00f3jicamente, durante la vejez, mientras se debilita el f\u00edsico, se fortalece la sabidur\u00eda como corolario de la experiencia acumulada durante el discurrir de los a\u00f1os vividos. Esta experiencia no necesariamente tiene que corresponderse con un \u00e1rea del saber cient\u00edfico; la sola vivencia de una etapa concreta de la historia del pa\u00eds, los recuerdos relativos a nuestra infancia, etc., constituyen informaciones de invaluable significaci\u00f3n para todo individuo racionalmente pensante; por tanto, no deber\u00eda nunca dejar de ser interesante sostener un di\u00e1logo con una persona anciana.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este di\u00e1logo a que hacemos alusi\u00f3n, con mucho amor, pudiera incluso desarrollarse en silencio con el ser querido, en casos de una vejez avanzada o de alguna convalecencia que le impida el habla; esto con la sola manifestaci\u00f3n de cari\u00f1o, reviviendo gratas experiencias mediante la articulaci\u00f3n de dulces palabras acompa\u00f1adas de tiernas caricias.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La soledad no debe asustarnos, en honor a la verdad; s\u00f3lo mediante ella logramos conocernos plenamente a nosotros mismos. Pero importa resaltar que la vejez no necesariamente ha de vivirse en soledad constante. Debe sembrarse durante el transcurrir de los a\u00f1os, incentivando y promoviendo la integraci\u00f3n familiar, para en la ancianidad cosechar el merecido afecto de nuestros seres queridos, quienes perfumar\u00e1n nuestra existencia permiti\u00e9ndonos lidiar con cualquier limitaci\u00f3n de esta etapa de senectud.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nadie m\u00e1s que un hijo est\u00e1 llamado a acompa\u00f1ar a sus padres durante su ancianidad. Todo hombre de bien genera el respeto y la admiraci\u00f3n de los dem\u00e1s; sin embargo, en el lecho de la enfermedad, incursos en las peores adversidades, el discurrir de los tiempos ha aleccionado en el sentido de que s\u00f3lo la descendencia y la pareja agradecida por el buen trato, hacen acto de presencia <i>-acompa\u00f1ando al viejo querido-<\/i> de manera constante y desinteresada.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El v\u00ednculo afectivo no s\u00f3lo ha de ser sangu\u00edneo. El aprecio se gana en funci\u00f3n de la naturaleza de la relaci\u00f3n experimentada con cada quien. Es posible, y en efecto ocurre con frecuencia, que el lazo afectivo entre dos personas que no son familiares en t\u00e9rminos sangu\u00edneos, alcance un punto mayor que aquel establecido con un familiar de sangre. La clave entonces para no sufrir las penumbras de una vejez esencialmente solitaria, est\u00e1 en ir tejiendo redes de amor con el paso de los tiempos, atendiendo a la historia de cada persona en particular.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay quienes no se matrimonian, quienes no pueden tener hijos, en fin \u2026 dependiendo de cada historia, los nexos de afecto se pueden afianzar de diferentes maneras. Lo importante, como suele expresarse llanamente, es <i>\u201chacerse querer\u201d<\/i>; pero sobre todo, para que la vejez no sea triste, debe llegarse a ella conscientes de que irremediablemente pasaremos m\u00e1s tiempo acompa\u00f1ados de nuestros propios adentros, ya que la capacidad de disposici\u00f3n del tiempo, con el traj\u00edn diario, no es igual para los j\u00f3venes que para los m\u00e1s viejos. Y ser\u00eda algo ego\u00edsta pretender que los que a\u00fan pueden llevar a cabo ciertas actividades que no son compatibles con la tercera edad, prescindan de ellas para acompa\u00f1arnos descomedidamente. No olvidemos aquel pensamiento aristot\u00e9lico que reza: <i>\u201cla virtud est\u00e1 en el punto medio\u201d<\/i>: si bien es sano contar con el calor de nuestros seres queridos cuando tengamos avanzada edad, ese afecto no debe dar al traste con el derecho que les asiste de vivir plenamente cada etapa de su propia vida.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante la ancianidad es preciso aprender a resaltar en nuestras relaciones afectuosas lo <i>cualitativo<\/i> ante lo <i>cuantitativo<\/i>, en el sentido de apreciar no tanto la frecuencia de las visitas hechas por nuestros allegados, sino la calidad de \u00e9stas, en t\u00e9rminos de cari\u00f1o externado.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El novelista franc\u00e9s, V\u00edctor Hugo, sostuvo que los ancianos tienen tanta necesidad de afectos como de sol. En ese orden de ideas, merece la pena razonar en el sentido de que la vejez en el lienzo es muy triste. De nada sirve que los seres que nos quieran tengan nuestro rostro colgado en la pared de su hogar en un cuadro o en un retrato, si no nos manifiestan vivamente su cari\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las diversas fechas relativas a la uni\u00f3n familiar, si bien son propicias para intercambiar con las personas de mayor edad en la familia, no deben ser los \u00fanicos momentos para interactuar con ellos: las condiciones para llevar a cabo intercambios afectivos se crean a base de disposici\u00f3n y voluntad, no necesariamente vienen predeterminadas por el calendario.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La vida es una sucesi\u00f3n de eventos irrepetibles. Es muy positivo contar en nuestro haber con recuerdos vividos con nuestros seres queridos de una edad avanzada. Y, sin lugar a dudas, para nuestros ancianos la compa\u00f1\u00eda impregnada de amor de sus seres queridos, ser\u00e1 el mejor remedio para cualquier achaque propio de la edad. Amando nos amamos m\u00e1s a nosotros mismos, porque amar al pr\u00f3jimo igual que al ser propio constituye un mandado b\u00edblico.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estad\u00edsticamente se ha establecido que durante la ancianidad los recuerdos suelen vivirse nueva vez y tienden a tener m\u00e1s presencia <i>\u2013inclusive-<\/i> que los nuevos acontecimientos. En palabras del connotado escritor espa\u00f1ol, P\u00edo Baroja: <i>\u201cCuando uno se hace viejo, gusta m\u00e1s releer que leer\u201d.<\/i> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante el vuelo de las aves el aire debe estar presente. No se puede tener una buena volada sin viento. Y lo propio, no es posible tener una vejez buena en ausencia del aliento de los seres queridos, que son las brisas que facilitan el dif\u00edcil vuelo final sobre el mar formado por la sustancia de los recuerdos que hasta entonces se han vivido.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Yoaldo H.P.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA VEJEZ Y LA SOLEDAD \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alguien dijo alguna vez que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad. 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