{"id":1041,"date":"2025-09-26T13:37:10","date_gmt":"2025-09-26T17:37:10","guid":{"rendered":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=1041"},"modified":"2025-09-26T13:37:10","modified_gmt":"2025-09-26T17:37:10","slug":"la-infraccion-procesal-y-el-interes-casacional-objetivo-el-giro-de-la-jurisprudencia-dominicana-y-su-armonia-con-la-evolucion-del-modelo-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=1041","title":{"rendered":"La infracci\u00f3n procesal y el inter\u00e9s casacional objetivo: el giro de la jurisprudencia dominicana y su armon\u00eda con la evoluci\u00f3n del modelo espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>________________________________________________________________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>La jurisprudencia dominicana ha dado un giro trascendental en la interpretaci\u00f3n del recurso de casaci\u00f3n, al exigir que las <em>infracciones procesales<\/em> tambi\u00e9n acrediten un <em>inter\u00e9s casacional objetivo<\/em>. Este cambio alinea nuestro sistema con la evoluci\u00f3n reciente del modelo espa\u00f1ol, cuya normativa inspir\u00f3 la Ley 2-23. Se analiza este viraje jurisprudencial, su justificaci\u00f3n legal y su coherencia con la reforma espa\u00f1ola que elimin\u00f3 el recurso extraordinario por infracci\u00f3n procesal como v\u00eda aut\u00f3noma. Un abordaje imprescindible para comprender hacia d\u00f3nde se encamina el control casacional en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>________________________________________________________________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras clave<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casaci\u00f3n, infracci\u00f3n procesal, inter\u00e9s casacional, inter\u00e9s objetivo, inter\u00e9s presunto, admisibilidad, jurisprudencia, reforma, Espa\u00f1a, Rep\u00fablica Dominicana, Ley 2-23, Suprema Corte de Justicia, unificaci\u00f3n, derogaci\u00f3n, derecho comparado, eficiencia procesal<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contenido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>I.- <\/strong>Mirada preliminar,<strong> II.- <\/strong>La evoluci\u00f3n del modelo espa\u00f1ol: de la dualidad de recursos a la unificaci\u00f3n casacional,<strong> III.- <\/strong>El precedente dominicano: \u00bfinter\u00e9s presunto en infracci\u00f3n procesal?,<strong> IV.- <\/strong>El giro jurisprudencial dominicano: sinton\u00eda con la evoluci\u00f3n espa\u00f1ola,<strong> V.- <\/strong>Conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>I.- Mirada preliminar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La jurisprudencia dominicana, basada en la Ley n\u00fam. 2-23, sobre el Recurso de Casaci\u00f3n (y viendo la situaci\u00f3n de Espa\u00f1a antes de la reforma del 2023) reconoc\u00eda a la <em>infracci\u00f3n procesal<\/em>, como fundamento de la admisibilidad de la casaci\u00f3n, un <em>inter\u00e9s presunto<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em>. Esta interpretaci\u00f3n fue desvincul\u00e1ndose progresivamente del sistema jur\u00eddico espa\u00f1ol que sirvi\u00f3 de referencia a nuestra normativa. En efecto, a partir de las reformas introducidas en Espa\u00f1a mediante el Real Decreto-ley 5\/2023 y completadas con el RDL 6\/2023, el sistema espa\u00f1ol elimin\u00f3 el recurso extraordinario por <em>infracci\u00f3n procesal<\/em> como v\u00eda aut\u00f3noma, integrando estas infracciones en el propio recurso de casaci\u00f3n y sujet\u00e1ndolas a la prueba del inter\u00e9s casacional<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente en este contexto que debe enmarcarse el giro jurisprudencial reciente en la Rep\u00fablica Dominicana, en virtud del cual se establece que la <em>infracci\u00f3n procesal<\/em> tambi\u00e9n requiere demostrar <em>inter\u00e9s casacional objetivo<\/em> para acceder a la casaci\u00f3n. Este viraje en la doctrina jurisprudencial de nuestra Suprema Corte de Justicia, Primera Sala, no solo representa una evoluci\u00f3n coherente con la l\u00f3gica del sistema de la Ley 2-23, sino tambi\u00e9n una muestra de la armon\u00eda interpretativa entre la jurisprudencia dominicana y la legislaci\u00f3n comparada, especialmente la espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p><a><strong>II.- La evoluci\u00f3n del modelo espa\u00f1ol: de la dualidad de recursos a la unificaci\u00f3n casacional<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, el ordenamiento procesal civil espa\u00f1ol contempl\u00f3 la coexistencia de dos v\u00edas recursivas extraordinarias: el recurso de casaci\u00f3n y el recurso extraordinario por infracci\u00f3n procesal, este \u00faltimo regulado en los art\u00edculos 468 a 476 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), y activable en supuestos de vicios formales o procesales graves.<\/p>\n\n\n\n<p>Este esquema binario se sustentaba en la distinci\u00f3n tradicional entre infracciones sustantivas (materia de casaci\u00f3n) e infracciones procesales (materia del recurso por infracci\u00f3n). No obstante, la pr\u00e1ctica judicial evidenci\u00f3 m\u00faltiples dificultades derivadas de esa dicotom\u00eda: confusi\u00f3n en la identificaci\u00f3n de las normas infringidas, solapamientos de argumentos y complicaciones en el acceso a la casaci\u00f3n, especialmente cuando la cuesti\u00f3n debatida presentaba tanto implicaciones de forma como de fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas tensiones motivaron la aprobaci\u00f3n del Real Decreto-ley 5\/2023, cuya reforma entr\u00f3 en vigor el 29 de julio de 2023, integrando por completo las infracciones procesales dentro del recurso de casaci\u00f3n. Esta integraci\u00f3n se vio finalmente consolidada mediante el Real Decreto-ley 6\/2023, con efectos desde el 20 de marzo de 2024, al vaciar de contenido los art\u00edculos 468 a 476 de la LEC y su disposici\u00f3n final 16.\u00aa. As\u00ed, desde esa fecha, todas las infracciones, tanto procesales como sustantivas, deben canalizarse a trav\u00e9s del recurso de casaci\u00f3n, y en ambos casos, demostrar la existencia de un inter\u00e9s casacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transformaci\u00f3n ha convertido el inter\u00e9s casacional en el eje central del sistema recursivo espa\u00f1ol, eliminando cualquier presunci\u00f3n autom\u00e1tica de su concurrencia, incluso en materia procesal.<\/p>\n\n\n\n<p><a><strong>III.- El precedente dominicano: \u00bfinter\u00e9s presunto en infracci\u00f3n procesal?<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica dominicana, la jurisprudencia inicial que interpret\u00f3 la Ley 2-23 asumi\u00f3 que la infracci\u00f3n procesal ten\u00eda un inter\u00e9s casacional impl\u00edcito o presunto, aun cuando la ley no lo expresaba textualmente. Esta visi\u00f3n se apoyaba indirectamente en el art\u00edculo 10.1 de nuestra Ley n\u00fam. 2-23, que enumera las materias de casaci\u00f3n exentas de acreditar <em>inter\u00e9s casacional<\/em>, sin mencionar la <em>infracci\u00f3n procesal<\/em>, pero admitiendo su inclusi\u00f3n por v\u00eda interpretativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho razonamiento encontraba eco en el antiguo modelo espa\u00f1ol, vigente hasta mediados de 2023, en el que la <em>infracci\u00f3n procesal<\/em> gozaba de un r\u00e9gimen propio, independiente del <em>inter\u00e9s casacional<\/em>, al canalizarse por una v\u00eda distinta a la casaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con la eliminaci\u00f3n definitiva del recurso extraordinario por infracci\u00f3n procesal en Espa\u00f1a, esta lectura qued\u00f3 desfasada respecto al modelo que inspir\u00f3 el dise\u00f1o de la Ley 2-23, lo que generaba una discordancia entre la norma dominicana y su jurisprudencia interpretativa.<\/p>\n\n\n\n<p><a><strong>IV.- El giro jurisprudencial dominicano: sinton\u00eda con la evoluci\u00f3n espa\u00f1ola<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esta disonancia, la jurisprudencia dominicana ha dado recientemente un giro doctrinal importante: ha establecido que la <em>infracci\u00f3n procesal<\/em> debe aparejar tambi\u00e9n un <em>inter\u00e9s casacional objetivo<\/em>, al igual que las infracciones sustantivas<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo enfoque responde a una doble l\u00f3gica jur\u00eddica:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\">\n<li><em>Sistem\u00e1tica interna<\/em>: La Ley n\u00fam. 2-23 estructura el recurso de casaci\u00f3n como un recurso \u00fanico y unificado, en el que el <em>inter\u00e9s casacional<\/em> constituye la regla general de admisibilidad. No existe previsi\u00f3n normativa que except\u00fae expresamente a la <em>infracci\u00f3n procesal<\/em>, lo que obliga a tratarla con los mismos est\u00e1ndares de admisi\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li><em>Coherencia comparada<\/em>: Espa\u00f1a, pa\u00eds cuya legislaci\u00f3n procesal inspir\u00f3 la redacci\u00f3n de la Ley 2-23, ha suprimido el recurso por infracci\u00f3n procesal como v\u00eda aut\u00f3noma, sujetando su conocimiento al mismo filtro casacional. De esta forma, el cambio jurisprudencial dominicano sigue el rastro jur\u00eddico del ordenamiento espa\u00f1ol, manteniendo una necesaria unidad conceptual entre ambos sistemas.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Este alineamiento doctrinal no es simple mimetismo. Es una apuesta por la coherencia t\u00e9cnica, la <em>seguridad jur\u00eddica<\/em> y la consolidaci\u00f3n de un sistema de acceso a la casaci\u00f3n centrado en criterios objetivos, que permita a nuestra Suprema Corte de Justicia, en este caso su Primera Sala, enfocarse en aquellas controversias que presentan verdadera trascendencia jur\u00eddica para el ordenamiento.<\/p>\n\n\n\n<p><a><strong>V.- Conclusi\u00f3n<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n jurisprudencial reciente en la Rep\u00fablica Dominicana, al exigir la acreditaci\u00f3n del <em>inter\u00e9s casacional<\/em> <em>objetivo<\/em> en los recursos por <em>infracci\u00f3n procesal<\/em>, no solo actualiza la interpretaci\u00f3n del texto legal a la luz de su finalidad y sistematicidad, sino que tambi\u00e9n la armoniza con el modelo espa\u00f1ol vigente, fuente de inspiraci\u00f3n directa de la Ley 2-23.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cambio no debe verse como una ruptura, sino como una evoluci\u00f3n natural del sistema dominicano, que madura hacia un modelo de casaci\u00f3n m\u00e1s racional, selectivo y eficiente, donde el recurso extraordinario cumple su verdadera funci\u00f3n: garantizar la uniformidad del derecho y la protecci\u00f3n del inter\u00e9s general, sin convertirse en una tercera instancia encubierta.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Sentencia SCJ, 1ra. Sala, n\u00fam. SCJ-J-PS-231869, del 31 de agosto del 2023, B.J. n\u00fam. 1353, pp. 2803-2811.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ver en l\u00ednea: <em>Apostillas a nuestro abordaje titulado \u201cLa infracci\u00f3n procesal en el marco de la casaci\u00f3n y el riesgo de legislar desde la interpretaci\u00f3n\u201d<\/em> (https:\/\/yoaldo.org\/?p=1033)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Sentencia SCJ, 1ra. Sala, n\u00fam. SCJ-PS-25-1664, del 29 de agosto del 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen ________________________________________________________________________________________________________________ La jurisprudencia dominicana ha dado un giro trascendental en la interpretaci\u00f3n del recurso de casaci\u00f3n, al exigir que las infracciones procesales tambi\u00e9n acrediten un inter\u00e9s casacional objetivo. Este cambio alinea nuestro sistema con la evoluci\u00f3n reciente del modelo &hellip; <a href=\"https:\/\/yoaldo.org\/?p=1041\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1041"}],"collection":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1041"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1041\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1042,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1041\/revisions\/1042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}