{"id":337,"date":"2016-11-10T20:11:52","date_gmt":"2016-11-10T20:11:52","guid":{"rendered":"http:\/\/yoaldo.org\/?p=337"},"modified":"2016-11-10T20:11:52","modified_gmt":"2016-11-10T20:11:52","slug":"precisiones-juridicas-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=337","title":{"rendered":"(Precisiones jur\u00eddicas)"},"content":{"rendered":"<p><b>Sobre la <i>posesi\u00f3n<\/i> y los <i>inmuebles registrados<\/i><\/b>. La m\u00e1xima que reza <i>\u201cla posesi\u00f3n vale t\u00edtulo\u201d<\/i>, como es sabido, rige en materia de bienes muebles, no de inmuebles. Y la titularidad de los terrenos registrados es imprescriptible. De ah\u00ed que jur\u00eddicamente, los inmuebles registrados no se <b><i>poseen<\/i><\/b>, se <b><i>ocupan<\/i><\/b>, sin que dicha ocupaci\u00f3n genere prerrogativa alguna con el paso del tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando nadie prueba la propiedad de una porci\u00f3n de tierra determinada, se reputa que \u00e9sta es del Estado. De ah\u00ed la gran importancia del proceso de <b><i>saneamiento<\/i><\/b>: <i>tiene como eje central el derecho de propiedad reclamado por particulares respecto de terrenos que se reputan de la naci\u00f3n, por lo que se trata de un tr\u00e1mite que interesa a la colectividad.<\/i> Justamente, por eso es que los jueces del orden inmobiliario tienen un papel activo en esta materia, distinto al \u00e1mbito de las litis de derechos registrados, que son de inter\u00e9s privado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El <b><i>saneamiento<\/i><\/b> es el principal proceso inmobiliario, con \u00e9l tiene lugar el primer registro o inmatriculaci\u00f3n; su principal caracter\u00edstica es que es de orden p\u00fablico; y se dirige contra el Estado dominicano, pues a \u00e9ste \u2013<i>como se ha visto<\/i>&#8211; se le reputa propietario originario de todo terreno que nadie pueda probar derecho de propiedad alguno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El principio IV de la Ley No. 108-05, de Registro Inmobiliario, sostiene que todo derecho registrado de conformidad con dicha normativa es imprescriptible y goza de la protecci\u00f3n y garant\u00eda absoluta del Estado. En efecto, de conformidad con nuestro ordenamiento jur\u00eddico, las posesiones de terrenos que se encuentran registrados no generan derechos, ni pueden sus ocupantes beneficiarse de la prescripci\u00f3n establecida en el art\u00edculo 2262 del C\u00f3digo Civil; sin importar que dichos terrenos est\u00e9n abandonados en apariencia por su propietario. Esto as\u00ed, puesto que \u2013<i>tal como ha aclarado la Sala de Tierras de la SCJ<\/i>&#8211; los titulares de derechos que fueron adquiridos de conformidad con la ley, y que se encuentran debidamente registrados, no pueden ser despojados de ellos mediante ocupaciones, cuya precariedad es definitiva, sin importar ni el tiempo de ocupaci\u00f3n, ni que en los inmuebles se encuentren mejoras<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es importante tener presente que la <b><i>posesi\u00f3n <\/i><\/b>de\u00a0terrenos no registrados, de cara a la exigibilidad del derecho de propiedad ante la Jurisdicci\u00f3n Inmobiliaria, constituye una cuesti\u00f3n de hecho sobre la cual los jueces que la instruyen tienen una amplia facultad de apreciaci\u00f3n, que escapa al alcance y control de la casaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. De ello resulta como corolario jur\u00eddico obligado que \u00e9stos <i>(los juzgadores) <\/i>han de apreciar si los actos de goce invocados por un reclamante de reconocimiento de propiedad inmobiliaria, son o no son una posesi\u00f3n \u00fatil para prescribir adquisitivamente<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. En definitiva, el hecho de la posesi\u00f3n debe probarse; no basta con invocarla<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Tribunal Constitucional ha decidido que tributa a favor del reclamo del derecho de propiedad inmobiliaria, la posesi\u00f3n legal, pac\u00edfica, continua y no controvertida<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pudieran suscitarse conflictos respecto de dos o m\u00e1s <b><i>posesiones<\/i><\/b> que luego reclaman la titularidad del mismo inmueble ante los tribunales de tierras. Al respecto, ha sido juzgado que en presencia de dos <b><i>posesiones<\/i><\/b> fundamentadas en diferentes medios de adquisici\u00f3n, los jueces deben preferir la que est\u00e1 m\u00e1s <i>caracterizada<\/i>. Se encuentra m\u00e1s <i>caracterizada<\/i> la <b><i>posesi\u00f3n <\/i><\/b>de quien ha cercado el terreno y el que demuestra haberlo comprado de su antiguo propietario. Al hacer lo as\u00ed, d\u00e1ndole preferencia y declarando adjudicatario a quien tiene la posesi\u00f3n m\u00e1s <i>caracterizada<\/i> y m\u00e1s efectiva del terreno, los jueces no pueden incurrir en ninguna conculcaci\u00f3n de los derechos fundamentales de las personas y, mucho menos, a su derecho de defensa<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De igual modo, se ha decidido que para fines de determinar la <b><i>posesi\u00f3n<\/i><\/b>, entre quien la alegue en virtud de haber medido con un agrimensor el terreno y otro por tener una <b><i>posesi\u00f3n<\/i><\/b> material, erigiendo mejoras en el inmueble, han de primar las pretensiones del segundo poseedor, a saber: <i>\u201cCuando dos reclamantes pretenden al mismo tiempo la posesi\u00f3n de un terreno, uno por haberlo hecho medir por un agrimensor p\u00fablico y otro por poseerlo f\u00edsicamente, y haber fomentado mejoras en \u00e9l, conforme a los requisitos que establecen las disposiciones sobre la prescripci\u00f3n, el tribunal debe dar ganancia de causa al que tenga la posesi\u00f3n real del terreno, es decir, al segundo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn7\"><b>[7]<\/b><\/a><\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, sobre los <i>herederos<\/i> y la <b><i>posesi\u00f3n<\/i><\/b>, de cara al reclamo del <i>derecho de propiedad<\/i>, se ha decidido que los herederos y, en general, los causahabientes a t\u00edtulo universal, no comienzan una <b><i>posesi\u00f3n<\/i><\/b> nueva distinta de la de su causante: es la <b><i>posesi\u00f3n<\/i><\/b> de \u00e9ste la que contin\u00faa en provecho de ellos, sin interrupci\u00f3n, con sus calidades y sus vicios, ya que los herederos no tienen otros derechos que los de su causante y forman con \u00e9l una sola y misma persona<a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Sentencia SCJ, 3ra. Sala, No. 28, del 20 de febrero del 2013, B.J. No. 1227.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Sentencia SCJ, 3ra. Sala, No. 61, del 28 de marzo del 2012, B.J. No. 1216.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Sentencia SCJ, C\u00e1maras Reunidas, No. 1, del 9 de diciembre del 2009, B.J. No. 1189.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Sentencia SCJ, 1ra. C\u00e1m, No. 16, del 14 de junio del 2006, B.J. No. 1147, p.p. 220-226.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> TC\/0036\/12, del 15 de agosto del 2012.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Sentencia SCJ, 3ra. Sala, No. 39, del 24 de mayo del 2013, B.J. No. 1230.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Sentencia SCJ, 3ra. Sala, No. 7, del 7 de febrero del 2007, B.J. No. 1155, p.p. 1287-1295.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Sentencia SCJ, 3ra. Sala, No. 59, del 27 de abril del 2012, B.J. No. 1217.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la posesi\u00f3n y los inmuebles registrados. La m\u00e1xima que reza \u201cla posesi\u00f3n vale t\u00edtulo\u201d, como es sabido, rige en materia de bienes muebles, no de inmuebles. Y la titularidad de los terrenos registrados es imprescriptible. 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