{"id":674,"date":"2018-11-14T14:20:45","date_gmt":"2018-11-14T18:20:45","guid":{"rendered":"http:\/\/yoaldo.org\/?p=674"},"modified":"2018-11-14T23:09:13","modified_gmt":"2018-11-15T03:09:13","slug":"precisiones-juridicas-95","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=674","title":{"rendered":"(Precisiones jur\u00eddicas)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><b><b>Sobre la competencia de los tribunales de derecho com\u00fan para conocer de las demandas en da\u00f1os y perjuicios por accidentes de tr\u00e1nsito, a partir de la Ley n\u00fam. 63-17.<\/b>\u00a0<\/b>\u00a0La competencia de los tribunales de derecho com\u00fan, luego de la promulgaci\u00f3n de la Ley n\u00fam. 63-17, sigue intacta para conocer el aspecto civil de los accidentes de tr\u00e1nsito. Estos tribunales, y no los juzgados de paz, constituyen la jurisdicci\u00f3n natural de los asuntos propios de la responsabilidad civil.<\/p>\n<p>En efecto, los maestros franceses RIPERT y BOULANGER ya han tenido ocasi\u00f3n de aclarar que, si bien el\u00a0<i>delito civil\u00a0<\/i>hist\u00f3ricamente ha procedido del\u00a0<i>delito penal<\/i>, lo cierto es que el progreso del derecho ha consistido en generalizar las reglas de la responsabilidad civil. Categ\u00f3ricamente, ha afirmado esta doctrina (igual que otras tantas cl\u00e1sicas y vanguardistas) que, hoy d\u00eda, debe establecerse una distinci\u00f3n muy neta\u00a0<a dir=\"ltr\" href=\"x-apple-data-detectors:\/\/1\">entre las dos<\/a>\u00a0nociones (delito penal y delito civil). Prefiri\u00e9ndose, incluso, en la actualidad la noci\u00f3n de\u00a0<i>\u201cfalta\u201d<\/i>, antes que la de\u00a0<i>\u201cdelito civil\u201d<a title=\"\" href=\"x-apple-msg-load-wk2:1#_ftn1\"><b>[1]<\/b><\/a><\/i>.<\/p>\n<p>La ley n\u00fam. 63-17 instituye infracciones penales, porque prev\u00e9n penas (prisi\u00f3n, multa, etc.); y como secuela de tales tipos penales, pudiera derivarse responsabilidad civil. Pero, a pesar de que el art\u00edculo 302 de la Ley n\u00fam. 63-17, impropiamente, refiere\u00a0<i>\u201cinfracciones de tr\u00e1nsito\u00a0<span style=\"text-decoration: underline;\">que produzcan da\u00f1o<\/span>\u201d\u00a0<\/i>(Subrayado nuestro), la verdad es que \u2013en rigor jur\u00eddico- el delito penal existe, aun si no se ha causado da\u00f1o. La ley se fija en la acci\u00f3n culpable, sin que haya que buscar las consecuencias del acto. En cambio, el delito civil solamente es tomado en consideraci\u00f3n si lleva aparejado un perjuicio a otra persona:\u00a0<i>la v\u00edctima tiene una acci\u00f3n de reparaci\u00f3n para hacerse adjudicar da\u00f1os y perjuicios.<\/i><\/p>\n<p>En ejercicio de un m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n sistem\u00e1tico, visto todo en contexto, salta a la vista que el citado art\u00edculo 302, que es el que se ha invocado como eje nuclear de la alegada incompetencia de los tribunales de derecho com\u00fan para conocer demandas en da\u00f1os y perjuicios, basadas en accidentes de tr\u00e1nsito, versa sobre el aspecto penal, no sobre lo civil, a saber:<i>\u201c<b>Art\u00edculo 302.- Comisi\u00f3n de accidentes.<\/b>Las\u00a0<b><span style=\"text-decoration: underline;\">infracciones<\/span><\/b>\u00a0de tr\u00e1nsito que produzcan da\u00f1os, conllevar\u00e1n las\u00a0<b><span style=\"text-decoration: underline;\">penas privativas de libertad<\/span><\/b>\u00a0que en este cap\u00edtulo se establecen. Su conocimiento es competencia, en primer grado, por los juzgados especiales de tr\u00e1nsito\u00a0<span style=\"text-decoration: underline;\">del lugar donde haya ocurrido el hecho<\/span>, conforme al procedimiento de derecho com\u00fan\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Tan penal es el elemento competencial incurso en el art\u00edculo transcrito precedentemente, que la competencia se define por\u00a0<i>\u201cel lugar de la ocurrencia del hecho\u201d<\/i>, con arreglo a la materia penal, no conforme al esquema civil que, como es sabido, dependiendo de si se trata de una acci\u00f3n personal o real, la competencia ser\u00e1 la del domicilio del demandado o de la ubicaci\u00f3n del inmueble, respectivamente.<\/p>\n<p>Se ha pretendido sacar de contexto la parte final del consabido art\u00edculo 302, que establece\u00a0<i>\u201cconforme al procedimiento del derecho com\u00fan\u201d<\/i>, para forzar la incompetencia comentada.\u00a0<a dir=\"ltr\" href=\"x-apple-data-detectors:\/\/2\">Las dos<\/a>palabras:\u00a0<i>\u201cderecho com\u00fan\u201d<\/i>\u00a0constituyen el salvavidas para tal infundado criterio. Es evidente, vale insistir, que, al margen de cualquier vocablo ambiguo empleado por el legislador ordinario, el contexto de este art\u00edculo (notoriamente penal) debe conducir a la respuesta correcta:\u00a0<i>el juzgado de paz especial de tr\u00e1nsito conoce el aspecto penal y pudiera conocer lo civil, conforme a las reglas del CPP, a trav\u00e9s de una actor\u00eda civil. Pero si la demanda es esencialmente civil, basada en la responsabilidad civil, el tribunal de derecho com\u00fan, a lo sumo, pudiera sobreseer el conocimiento de la demanda sometida a su jurisdicci\u00f3n, en una aplicaci\u00f3n a ultranza de la m\u00e1xima que reza: \u201clo penal mantiene lo civil en estado\u201d, pero JAM\u00c1S decantarse por una \u201cincompetencia\u201d para conocer una demanda en responsabilidad civil, independientemente de que la causa sea un accidente de tr\u00e1nsito.<\/i><\/p>\n<p>Recordemos el ilustre pensamiento del connotado Hegel, con aquello de que\u00a0<i>\u201ctodo texto sin contexto es un pretexto\u201d<\/i>. En efecto, \u201ctexto\u201d, \u201ccontexto\u201d, \u201cpretexto\u201d, son tres vocablos esenciales en este an\u00e1lisis. Lo que s\u00ed debe orientar, a pesar de ser bastante gen\u00e9rico, es el art\u00edculo 305 de la misma Ley n\u00fam. 63-17, que sostiene lo siguiente:\u00a0<i>\u201c(\u2026) A los fines de la presente ley, los aspectos relativos a la responsabilidad civil derivados de los accidentes de veh\u00edculos de motor ser\u00e1n regidos por las disposiciones del C\u00f3digo Civil, leyes especiales vigentes y criterios jurisprudenciales dominantes\u201d.<\/i>\u00a0Y como es sabido, la jurisprudencia m\u00e1s reciente sostiene que, cuando se trata de un accidente de un peat\u00f3n, la responsabilidad civil es objetiva (por la cosa inanimada), lo cual nada tiene que ver con lo penal; y por otro lado, si ha mediado la manipulaci\u00f3n del hombre (mediante su conducci\u00f3n), la responsabilidad ser\u00eda cuasi delictual, al tenor del art. 1383 del C\u00f3digo Civil<a title=\"\" href=\"x-apple-msg-load-wk2:1#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Tan desafortunado es el criterio reciente (minoritario todav\u00eda, por suerte), en el sentido de declarar la incompetencia del tribunal de derecho com\u00fan para conocer demandas en da\u00f1os y perjuicios basados en accidentes de tr\u00e1nsito, pretextando el art\u00edculo 302 estudiado m\u00e1s arriba, que dicha postura subvierte \u2013irremediablemente- la tendencia, a nivel comparado, de la responsabilidad civil que, como es bien sabido, apunta a\u00a0<i>\u201cobjetivizar\u201d<\/i>la responsabilidad civil producto de accidentes de tr\u00e1nsito, por considerar que el\u00a0<i>\u201ctr\u00e1fico\u201d<\/i>\u00a0es una\u00a0<i>\u201cactividad peligrosa\u201d<\/i>\u00a0que genera una responsabilidad\u00a0<i>\u201cobjetiva\u201d<\/i>, que presupone la falta.<\/p>\n<p>La tendencia es hacia la protecci\u00f3n de la v\u00edctima. En Francia, y en otras naciones avanzadas, el veh\u00edculo es considerado, en el \u00e1mbito de los accidentes de tr\u00e1nsito, como una\u00a0<i>\u201ccosa inanimada\u201d<\/i>, al margen de que medie una manipulaci\u00f3n del hombre o no, de cara a nuestro vigente art\u00edculo 1384, p\u00e1rrafo I, el cual ha sido\u00a0<i>objetivizado<\/i>por la jurisprudencia, en la parte de la responsabilidad por las cosas inanimadas. Este tipo de responsabilidad no pudiera, por su naturaleza esencialmente civil, llevarse de forma accesoria a la acci\u00f3n penal. Entonces, c\u00f3mo justificar que el tribunal de derecho com\u00fan no tenga competencia para conocer pretensiones netamente de responsabilidad civil?<\/p>\n<p>Si el inter\u00e9s (leg\u00edtimo, vale decir) es descongestionar los tribunales de derecho com\u00fan que, por s\u00ed, tienen una carga muy elevada de procesos, debe tenerse claro que para que la responsabilidad civil, como consecuencia de un accidente de tr\u00e1nsito, sea competencia exclusiva de los tribunales especializados de tr\u00e1nsito, debe establecerlo expresamente la ley. Un<i>\u201centrecomas\u201d<\/i>\u00a0resolver\u00eda la cuesti\u00f3n. Algo como:\u00a0<i>\u201cLos tribunales especiales de tr\u00e1nsito conocer\u00e1n<span style=\"text-decoration: underline;\">, tanto el aspecto civil como el penal,<\/span>\u00a0respecto de los accidentes de veh\u00edculos de motor\u201d.\u00a0<\/i>Entretanto ello sucede, la v\u00eda pretoriana (mediante la interpretaci\u00f3n de los tribunales inferiores) no es la id\u00f3nea para endilgar esta competencia atributiva, de orden p\u00fablico, a un tribunal de excepci\u00f3n (Juzgado de Paz), sin que la ley expresamente lo consagre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"x-apple-msg-load-wk2:1#_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0Cfr\u00a0<b>GEORGES<\/b>, Ripert y\u00a0<b>BOULANGER<\/b>, Jean.\u00a0<i>\u201cTratado de Derecho Civil\u201d<\/i>, Tomo V, Obligaciones (2da. Parte), p.p.19-22.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"x-apple-msg-load-wk2:1#_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0Sentencia SCJ, 1ra. Sala, n\u00fam. 1512, dictada el 30 de agosto del 2017, analizada en nuestro blog (\u00a0<a dir=\"ltr\" href=\"http:\/\/www.yoaldo.org\/\">www.yoaldo.org<\/a>), bajo el ep\u00edgrafe: \u201cResponsabilidad civil a causa de un atropello\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la competencia de los tribunales de derecho com\u00fan para conocer de las demandas en da\u00f1os y perjuicios por accidentes de tr\u00e1nsito, a partir de la Ley n\u00fam. 63-17.\u00a0\u00a0La competencia de los tribunales de derecho com\u00fan, luego de la promulgaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/yoaldo.org\/?p=674\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674"}],"collection":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=674"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":681,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674\/revisions\/681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}