{"id":832,"date":"2023-08-11T17:02:49","date_gmt":"2023-08-11T21:02:49","guid":{"rendered":"http:\/\/yoaldo.org\/?p=832"},"modified":"2023-08-11T17:02:49","modified_gmt":"2023-08-11T21:02:49","slug":"sobre-el-orden-publico-de-proteccion-del-embargo-inmobiliario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=832","title":{"rendered":"Sobre el orden p\u00fablico de protecci\u00f3n del embargo inmobiliario"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El orden p\u00fablico del embargo inmobiliario es de <em>\u201cprotecci\u00f3n\u201d<\/em>, no de <em>\u201cdirecci\u00f3n\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan ha decidido el Tribunal Constitucional, debe entenderse por <em>orden p\u00fablico<\/em> la <em>situaci\u00f3n que propende a la conservaci\u00f3n de la paz y bienestar general de la sociedad, teniendo como base las normas de inter\u00e9s p\u00fablico, que no pueden ser derogadas por las partes y coadyuven a un clima d seguridad jur\u00eddica<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>. <\/em>Este concepto et\u00e9reo, abstracto o general, ha tenido matizaciones en la teor\u00eda general del contrato y, en general, en el contexto del derecho privado.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, se ha sostenido que el <em>orden p\u00fablico<\/em> puede ser de <em>direcci\u00f3n<\/em> o de <em>protecci\u00f3n<\/em>, siendo el primero (<em>direcci\u00f3n<\/em>) de inter\u00e9s general y, por tanto, puede (y debe) ser suplido por los tribunales del orden judicial, en tanto que el segundo (<em>protecci\u00f3n<\/em>), si bien propende a la <em>seguridad jur\u00eddica<\/em>, debe ser invocado por la parte <em>\u201cprotegida\u201d<\/em>, no pudiendo ser suplido de oficio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como veremos a continuaci\u00f3n, la Suprema Corte de Justicia ha interpretado que es de <em>protecci\u00f3n<\/em> el <em>orden p\u00fablico<\/em> del embargo inmobiliario, porque esta v\u00eda de ejecuci\u00f3n, si bien tiene una <em>dimensi\u00f3n p\u00fablica<\/em> (es de obligatorio cumplimiento, etc.), su <em>causa<\/em>, que es el <em>cr\u00e9dito<\/em>, es m\u00e1s de la <em>dimensi\u00f3n privada<\/em> que tambi\u00e9n tiene el embargo inmobiliario; dimensi\u00f3n \u00faltima que solamente interesa a las partes suscribientes del <em>negocio jur\u00eddico<\/em> de que se trate. De ah\u00ed que cualquier medio de defensa (excepci\u00f3n, inadmisi\u00f3n, etc.), de <em>inter\u00e9s privado<\/em>, deba ser invocado por la parte interesada, en el \u00e1mbito del <em>orden p\u00fablico de protecci\u00f3n<\/em>, invocado por el <em>\u201cprotegido\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la dimensi\u00f3n <em>privada<\/em> y <em>p\u00fablica<\/em> del embargo inmobiliario, ha sido juzgado lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi bien es cierto que todo procedimiento de embargo inmobiliario ostenta un car\u00e1cter de orden p\u00fablico, en cuanto a la obligaci\u00f3n del acreedor de acudir a dicho proceso para ejecutar los bienes inmuebles de su deudor y de desarrollarlo mediante las actuaciones procesales establecidas por la ley aplicable, tambi\u00e9n comporta una dimensi\u00f3n privada, debido a que su objeto es la satisfacci\u00f3n de un cr\u00e9dito reconocido a favor de un particular y porque en este se enfrentan los intereses y derechos subjetivos del persiguiente, el embargado y cualquier otra persona con calidad para intervenir y, en esa virtud, esta jurisdicci\u00f3n sostiene el criterio de que el juez del embargo cumple con un rol pasivo y neutral cuya participaci\u00f3n se limita a la supervisi\u00f3n de los eventos procesales requeridos por la ley -sobre todo, en aras de garantizar el respeto al debido proceso- pero no puede iniciar o impulsar oficiosamente actuaciones en defensa de los intereses subjetivos de las partes, debido a que en esta materia rige el principio de justicia rogada, por lo que es evidente que la parte embargada y toda parte interesada que ha sido puesta en causa en el embargo inmobiliario tiene la obligaci\u00f3n de plantear al juez apoderado todas las contestaciones de su inter\u00e9s con relaci\u00f3n a la ejecuci\u00f3n, conforme a las normas que rigen la materia<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En decir, la oficiosidad en esta materia, seg\u00fan la Suprema Corte de Justicia, se reduce a la tutela efectiva del debido proceso, por lo que cada parte deber\u00e1 someter al escrutinio del tribunal los pedimentos que estime pertinente (nulidad, sobreseimiento, etc.), porque, en virtud del <em>principio de justicia rogada<\/em>, que sintoniza con el <em>principio dispositivo<\/em>, las partes son las que delimitan el alcance del litigio: el tribunal debe, distinto al amparo, al saneamiento, a la manutenci\u00f3n de menores de edad, entre otros procesos de orden p\u00fablico (con papel activ\u00edsimo del tribunal, en todos los \u00f3rdenes), limitarse a decidir en torno a lo que se le ha pedido.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque parezca elemental, no es ociosa esta precisi\u00f3n de la Suprema Corte de Justicia, ya que, en efecto, por haber sido la referida alta Corte constante en su criterio de que el embargo inmobiliario se conoce con arreglo a un procedimiento de <em>orden p\u00fablico<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em>, algunos tend\u00edan a confundir dicho car\u00e1cter de <em>orden p\u00fablico<\/em> con una <em>oficiosidad ilimitada<\/em> del tribunal. Por eso, como se ha visto, la jurisprudencia matiz\u00f3 la cuesti\u00f3n, aclarando que, si bien este embargo tiene ribetes de <em>orden p\u00fablico<\/em>, tambi\u00e9n cuenta con un componente privado, lo que fuerza, vale reiterar, que sean las partes las que, fuera de temas de <em>tutela del debido proceso<\/em>, sometan los pedimentos que estimen favorables a sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Justamente, la Suprema Corte de Justicia ha juzgado que el <em>orden p\u00fablico<\/em> que se da en materia de embargo inmobiliario es de <em>protecci\u00f3n<\/em>, c\u00f3nsono con su criterio esbozado <em>ut supra<\/em>, en el sentido de que las partes son las que tienen que promover e invocar la tutela de su <em>derecho de defensa<\/em> cuando, a su juicio, proceda alguna excepci\u00f3n, inadmisi\u00f3n, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de la Suprema Corte de Justicia, <em>el procedimiento de embargo inmobiliario es estrictamente reglamentado y concierne a un<\/em> <em>orden p\u00fablico de protecci\u00f3n<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em>. Justamente, conforme a la mejor doctrina, el <em>orden p\u00fablico de protecci\u00f3n<\/em>, cuya violaci\u00f3n generar\u00eda una <em>nulidad relativa<\/em>, debe ser invocado por el protegido, no suplido de oficio, distinto al <em>orden p\u00fablico de direcci\u00f3n<\/em>, cuya violaci\u00f3n genera una <em>nulidad absoluta<\/em>, que puede (y debe) ser suplido de oficio por los tribunales del orden judicial.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de LARROUMET, <em>la nulidad relativa parece convenir mejor a l falta de respeto del orden p\u00fablico de protecci\u00f3n, mientras que la nulidad absoluta sanciona el desconocimiento del orden p\u00fablico de direcci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. De su lado, HEADRICK sostiene que <em>se habla de un orden p\u00fablico de protecci\u00f3n por oposici\u00f3n al orden p\u00fablico de direcci\u00f3n que conduce a una nulidad absoluta, porque la prohibici\u00f3n que lo consagra est\u00e1 destinada a proteger, no el inter\u00e9s de uno de los contratantes, considerado demasiado d\u00e9bil para defender sus intereses, sino el inter\u00e9s general de la sociedad, como sucede en los contratos cuya causa u objeto es contrario al orden p\u00fablico y, en la Rep\u00fablica Dominicana, tambi\u00e9n contrario a la buenas costumbres<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante, sin embargo, hacer ciertas matizaciones sobre lo antes dicho, en el contexto del embargo inmobiliario, y es que si bien no pueden pretender las partes que \u2013de oficio- el tribunal del embargo supla los fines de inadmisi\u00f3n, las nulidades, etc., debiendo ellas (las partes) reclamar la <em>protecci\u00f3n<\/em> propia del <em>orden p\u00fablico de protecci\u00f3n<\/em>, lo cierto es que aspectos de <em>tutela judicial efectiva<\/em> y <em>debido proceso<\/em> pueden (y deben) ser suplidas de oficio por los tribunales. Por ejemplo, si se pretende embargar con base en un t\u00edtulo que no es ejecutorio (un contrato de <em>cuota Litis<\/em>, en ausencia de un auto de liquidaci\u00f3n de honorarios, un pagar\u00e9 simple, etc.), el tribunal puede, de oficio, anular el embargo inmobiliario por carecer de t\u00edtulo v\u00e1lido.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> TC\/0543\/17.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Sentencia SCJ, 1ra. Sala, del 31 de enero del 2022.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u201cEl procedimiento de embargo inmobiliario es de orden p\u00fablico\u201d (Sentencia SCJ, 1ra. Sala, n\u00fam. 12, del 01 de febrero del 2012, B.J. n\u00fam. 1215).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Sentencia SCJ, 1ra. Sala, n\u00fam. 94, del 26 de agosto del 2020, B.J. n\u00fam. 1317, pp. 734-746.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cfr <strong>LARROUMET<\/strong>, Christian<em>. Teor\u00eda general del contrato<\/em>, vol. I, p. 303.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> <strong>HEADRICK<\/strong>, William C. <em>Contratos y cuasicontratos en derecho dominicano<\/em>, p. 77.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El orden p\u00fablico del embargo inmobiliario es de \u201cprotecci\u00f3n\u201d, no de \u201cdirecci\u00f3n\u201d Seg\u00fan ha decidido el Tribunal Constitucional, debe entenderse por orden p\u00fablico la situaci\u00f3n que propende a la conservaci\u00f3n de la paz y bienestar general de la sociedad, teniendo &hellip; <a href=\"https:\/\/yoaldo.org\/?p=832\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/832"}],"collection":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=832"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/832\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":833,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/832\/revisions\/833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/yoaldo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}