{"id":895,"date":"2024-10-11T14:02:06","date_gmt":"2024-10-11T18:02:06","guid":{"rendered":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=895"},"modified":"2024-10-11T14:02:06","modified_gmt":"2024-10-11T18:02:06","slug":"gaspar-polanco-la-primera-espada-de-la-guerra-de-la-restauracion-heroe-nacional-en-un-camino-de-luces-y-sombras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/yoaldo.org\/?p=895","title":{"rendered":"Gaspar Polanco, \u201cla primera espada de la Guerra de la Restauraci\u00f3n\u201d: h\u00e9roe nacional en un camino de luces y sombras"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por.: Yoaldo Hern\u00e1ndez Perera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gaspar Polanco Borb\u00f3n<\/strong> surge como una figura central en la historia dominicana, simbolizando tanto la lucha por la soberan\u00eda como las complejidades del liderazgo en tiempos de conflicto. Su gloria se forja, esencialmente, en el contexto de la Guerra de la Restauraci\u00f3n, donde se destac\u00f3 como un estratega audaz y un defensor valiente de la restauraci\u00f3n de nuestra independencia. Sin embargo, su legado tambi\u00e9n est\u00e1 marcado por la sombra de decisiones controvertidas, como la orden de eliminar a Pepillo Salcedo, una acci\u00f3n que, aunque cont\u00f3 con el respaldo de muchos restauradores (porque Pepillo mostraba simpat\u00eda por B\u00e1ez<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>), ha suscitado debates sobre la \u00e9tica en la guerra y el costo de la libertad. As\u00ed, Polanco se presenta como un h\u00e9roe nacional cuya vida y acciones invitan a una reflexi\u00f3n profunda sobre la dualidad del ser humano en la b\u00fasqueda de un ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>Este valiente defensor de la soberan\u00eda nacional naci\u00f3 en Monte Cristi en 1816 y falleci\u00f3 en La Vega en 1867. Con el rango de general, en agosto de 1863, se convirti\u00f3 en comandante y jefe de la Guerra Restauradora, un per\u00edodo en el que su excepcional ingenio y capacidad estrat\u00e9gica brillaron con luz propia. \u201cLa primera espada&#8221;, as\u00ed se le ha llamado a este h\u00e9roe nacional, subrayando su singularidad como el \u00fanico general de la antigua Rep\u00fablica. Su vida y obra son testimonio de la lucha por la libertad y la soberan\u00eda, un eco de la voluntad colectiva de un pueblo que anhelaba la restauraci\u00f3n de su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El consabido notable general de la Guerra de la Restauraci\u00f3n es originario del seno de una familia acomodada; su padre, Valent\u00edn Polanco, era un pr\u00f3spero ganadero de Santiago de los Caballeros, propietario de extensos hatos de ganado y plantaciones de tabaco, establecido en Monte Cristi. Su madre, Martina de Borb\u00f3n, tambi\u00e9n proven\u00eda de un linaje notable. A pesar de su origen burgu\u00e9s, Polanco Borb\u00f3n no recibi\u00f3 educaci\u00f3n formal en su infancia y no sab\u00eda leer ni escribir, aunque era capaz de firmar su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Su hermano mayor, Juan Antonio Polanco, tambi\u00e9n desempe\u00f1\u00f3 un papel destacado como general de brigada en la Guerra de la Restauraci\u00f3n y fue uno de sus principales organizadores. Rita Polanco Borb\u00f3n, su hermana, se cas\u00f3 con Federico de Jes\u00fas Garc\u00eda, otro notable restaurador. Adem\u00e1s, su sobrina Ana, hija de Juan Antonio, contrajo matrimonio con Pedro Antonio Pimentel, quien se convirti\u00f3 en el noveno presidente de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan las investigaciones de los historiadores, a partir de los registros civiles, este destacado l\u00edder militar y pol\u00edtico dominicano se uni\u00f3 en nupcias con Mar\u00eda Ortega, en Santiago de los Caballeros, y posteriormente se establecieron en Ca\u00f1eo, Esperanza, en la provincia de Valverde, donde criaron a sus cuatro hijos: Tom\u00e1s, Francisco, Manuel y Jos\u00e9 Mauricio. Los hijos se dedicaron a las labores agropecuarias en las tierras familiares en Valverde y Navarrete.<\/p>\n\n\n\n<p>Gaspar Polanco desempe\u00f1\u00f3 un papel significativo en diversos episodios de nuestra historia, incluyendo la Guerra de la Independencia, la Revoluci\u00f3n de 1857, el per\u00edodo de anexi\u00f3n a Espa\u00f1a, la Guerra de la Restauraci\u00f3n y el denominado asedio de Santiago. Se le considera, por tanto, una espada que ha cortado las cadenas que aprisionaban el esp\u00edritu libre de nuestro pueblo en distintas etapas. El reconocimiento de este guerrero de nuestra soberan\u00eda debe perdurar en el tiempo, transmiti\u00e9ndose de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n como un testimonio de su val\u00eda y legado.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la Guerra de la Independencia, resulta importante destacar que, en resumen, el a\u00f1o 1844, fue cuando se uni\u00f3 a dicho evento b\u00e9lico, como coronel. Cuenta la historia que all\u00ed descoll\u00f3 en la Batalla de Talanquera y en la Batalla del 30 de Marzo. Su habilidad en las campa\u00f1as militares de la L\u00ednea Noroeste, donde -seg\u00fan se ha documentado- comand\u00f3 tropas de \u00e1reas rurales, le vali\u00f3 reconocimiento. Ya para el a\u00f1o 1848, ascendi\u00f3 a capit\u00e1n y fue asignado a las unidades de Caballer\u00eda de la misma regi\u00f3n, participando en acciones de asedio, hostigamiento y ataques contra las fuerzas haitianas apostadas a lo largo del r\u00edo Maguaca durante ese a\u00f1o y el siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Gaspar Polanco y sus hombres, Buenaventura B\u00e1ez representaba una amenaza a los intereses del Cibao, dado que su gesti\u00f3n hab\u00eda llevado a la ruina a los tabaqueros y desencadenado una profunda crisis econ\u00f3mica. En julio de 1857, el general Polanco lider\u00f3 una revoluci\u00f3n junto a los generales Domingo Mallol y Juan Luis Franco Bid\u00f3, estableciendo un gobierno paralelo en Santiago con Jos\u00e9 Desiderio Valverde como presidente. Cuenta la historia que la capital, Santo Domingo, fue asediada desde el 31 de julio de 1857 hasta el 13 de junio de 1858.<\/p>\n\n\n\n<p>En su papel como General de Brigada, al frente de la caballer\u00eda y las reservas militares en la l\u00ednea noroeste, Gaspar Polanco se encontr\u00f3 en un dilema que reflejaba las complejidades de su tiempo. Al aceptar servir a la Corona espa\u00f1ola tras la Anexi\u00f3n, una decisi\u00f3n motivada por la influencia de Pedro Santana, se convirti\u00f3 en un instrumento de un poder que, aunque le ofrec\u00eda estabilidad, tambi\u00e9n desdibujaba los ideales de libertad que su coraz\u00f3n anhelaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el mando del General Jos\u00e9 Antonio Hungr\u00eda, teniente gobernador de la regi\u00f3n norte, Polanco lider\u00f3 a las fuerzas espa\u00f1olas en la caza de los patriotas restauradores. Este acto, cargado de contradicciones, lo enfrentaba a su propio hermano mayor, Juan Antonio Polanco, quien, en un ferviente deseo de emancipaci\u00f3n, buscaba reavivar la llama de la resistencia en febrero de 1863. As\u00ed, en el cruce de caminos entre lealtad y libertad, se revelaba la tragedia de un hombre atrapado en los vaivenes de la historia, donde la lucha por la identidad nacional se entrelazaba con los lazos familiares y las decisiones del destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan los libros y manuales de historia dominicana, desde el 16 de agosto, un nuevo cap\u00edtulo de resistencia comenz\u00f3 a escribirse, donde el brigadier espa\u00f1ol Manuel Buceta y sus tropas se hallaron en la mira de Pedro Pimentel, Juan Antonio Polanco y Benito Monci\u00f3n, quienes avanzaban desde Capotillo a trav\u00e9s de la L\u00ednea Noroeste. En este torrente de valent\u00eda y desaf\u00edo, un guerrero experimentado se uni\u00f3 a ellos, gui\u00e1ndolos hasta las puertas de Santiago, donde miles de hombres comenzaban a cercar la ciudad, marcando el inicio de una contienda por la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, se proclam\u00f3 a este l\u00edder como comandante en Jefe de las fuerzas restauradoras, una decisi\u00f3n que no surgi\u00f3 al azar. Su elecci\u00f3n fue el resultado de su audacia y destreza en el campo de batalla, as\u00ed como de su singularidad como el \u00faltimo general de las campa\u00f1as de la Independencia que a\u00fan manten\u00eda su compromiso con la causa. Su peso social, su prestigio y su autoridad no solo le confer\u00edan un estatus, sino que lo situaban como un s\u00edmbolo de la lucha colectiva, encarnando la lucha de un pueblo que anhelaba liberarse de las cadenas del opresor. As\u00ed, en la intersecci\u00f3n de la historia personal y el destino nacional, se forjaba una figura destinada a liderar en la b\u00fasqueda de un futuro aut\u00f3nomo y esperanzador.<\/p>\n\n\n\n<p>Registra nuestra historia que el 31 de agosto de 1863, el general Gaspar Polanco se levant\u00f3 desde Quinig\u00fca, impulsado por la determinaci\u00f3n de tomar Santiago. En efecto, el 6 de septiembre, al liderar el asalto a la ciudad, se propuso capturarla a trav\u00e9s del fuego y la sangre, tomando la dr\u00e1stica decisi\u00f3n de incendiar parte del pueblo, sumergiendo la Fortaleza de San Luis en un torbellino de llamas y humo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta audaz estrategia dio los resultados esperados, pues al convertir la ciudad en cenizas, se despoj\u00f3 a los espa\u00f1oles de su valor estrat\u00e9gico, priv\u00e1ndolos de recursos y refugio. Cuando los sitiados, en un intento desesperado, decidieron abandonar la Fortaleza en direcci\u00f3n a Puerto Plata, Polanco los persigui\u00f3 con tenacidad, embosc\u00e1ndolos en El Carril y El Lim\u00f3n, infligiendo graves p\u00e9rdidas a sus fuerzas. En Gurabito, logr\u00f3 derrotar a los generales Hungr\u00eda, Alfau y Buceta, y en Puerto Plata, tambi\u00e9n obtuvo victorias significativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su destacada eficacia y valor durante el asedio de Santiago, Polanco fue elevado al rango de <em>\u201cgeneral\u00edsimo\u201d<\/em> que, posteriormente, sin legitimidad alguno, se autoasign\u00f3 el dictador Trujillo. A este \u00faltimo la historia lo conden\u00f3. Nada que ver con lo que ahora estamos contando. Lo cierto es que, en el caso de Gaspar Polanco, se trat\u00f3 de un t\u00edtulo (\u201c<em>general\u00edsimo<\/em>\u201d) que reflejaba no solo su destreza militar, sino tambi\u00e9n su inquebrantable esp\u00edritu en la b\u00fasqueda de la libertad y la restauraci\u00f3n del pa\u00eds. Entrelaz\u00e1ndose en su camino las luchas de un hombre con las esperanzas de un pueblo que anhelaba su emancipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda en nuestra memoria hist\u00f3rica c\u00f3mo la devoci\u00f3n de Gaspar Polanco a la causa restauradora resonaba con la fuerza de su convicci\u00f3n. Sin embargo, su desacuerdo con la vacilante postura del gobierno de Jos\u00e9 Antonio Salcedo (Pepillo Salcedo<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>), quien, seg\u00fan una recurrente versi\u00f3n difundida, se hab\u00eda autoproclamado presidente sin el respaldo de la mayor\u00eda de los restauradores, lo llev\u00f3 a cuestionar la direcci\u00f3n de la revoluci\u00f3n. La vitalidad del movimiento se hab\u00eda visto mermada por la negligencia y las maniobras intrigantes de Pepillo Salcedo. Inspirado por su hermano Juan Antonio, un hombre de luces, Gaspar Polanco se erigi\u00f3 como l\u00edder en la insurrecci\u00f3n que result\u00f3 en el derrocamiento de Salcedo el 10 de octubre de 1864.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tomar las riendas del poder, asumi\u00f3 el cargo de presidente de la Rep\u00fablica en armas, desde esa fecha hasta el 24 de enero de 1865<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Durante su breve, pero significativo gobierno, implement\u00f3 pol\u00edticas que favorecieron tanto el desarrollo econ\u00f3mico como la educaci\u00f3n, marcando un avance hacia un futuro prometedor. Ulises Espaillat se convirti\u00f3 en su vicepresidente, y su gabinete integraba a destacados restauradores como M\u00e1ximo Grull\u00f3n Salcedo y Silverio Delmonte en la Comisi\u00f3n de Interior y Polic\u00eda, as\u00ed como al poeta Manuel Rodr\u00edguez Obj\u00edo en la Comisi\u00f3n de Relaciones Exteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en un giro dr\u00e1stico de los acontecimientos, Polanco orden\u00f3 el exilio del expresidente Pepillo Salcedo hacia Hait\u00ed, aunque las autoridades haitianas no lo aceptaron. Ante la amenaza que representaba Salcedo, quien intentaba facilitar el retorno del caudillo anexionista Buenaventura B\u00e1ez, Polanco, con el consentimiento de sus compa\u00f1eros restauradores, tom\u00f3 la sombr\u00eda decisi\u00f3n de ejecutarlo. As\u00ed, a pesar del \u00e9xito resonante de la gesta restauradora, esta acci\u00f3n manch\u00f3 su legado en ciertos c\u00edrculos del liderazgo, planteando la complejidad moral que a menudo acompa\u00f1a a las decisiones en tiempos de crisis. En la intersecci\u00f3n de la gloria y la sombra, la figura de Polanco se convierte en un espejo de las tensiones inherentes a la lucha por la libertad y la identidad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tramo final de la historia de este personaje, <em>\u201cprimera espada de la Guerra de la Restauraci\u00f3n\u201d<\/em>, con luces y sombras, importa destacar que, sobre su presidencia, MOYA PONS sostiene: <em>Polanco solo en el poder menos de tres meses pues, siendo analfabeto e ignorante, su gobierno se convirti\u00f3 en una tiran\u00eda desde el principio, haciendo asesinar al expresidente Salcedo y persiguiendo encarnizadamente a todos aquellos que \u00e9l cre\u00eda que no eran amigos suyos<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su presidencia fue despojada por un movimiento liderado por Pedro Pimentel, Benito Monci\u00f3n y Garc\u00eda, en el que, curiosamente, su propio hermano Juan Antonio brind\u00f3 apoyo. Estos hombres vieron en el intento de monopolizar el comercio del tabaco por parte de Pepillo Salcedo, respaldado por sus allegados, una acci\u00f3n arbitraria y autoritaria. As\u00ed, Salcedo se retir\u00f3 a sus hatos y a las labores agropecuarias en Esperanza, Valverde, abandonando el escenario pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez restaurada la Rep\u00fablica, Gaspar Polanco se uni\u00f3 a la serie de movimientos revolucionarios que caracterizaban su \u00e9poca, cada uno buscando simplemente un cambio de gobierno. En 1867, en una acci\u00f3n armada en defensa del General Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral, el primer presidente elegido por sufragio universal, sufri\u00f3 una herida en un pie. A pesar de ser llevado a Santiago para recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica, su situaci\u00f3n se agrav\u00f3, y fue trasladado a La Vega, donde finalmente falleci\u00f3 a causa de t\u00e9tanos, consecuencia de la herida sufrida.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, su hermano mayor, Juan Antonio, continu\u00f3 la lucha contra la anexi\u00f3n liderada por Buenaventura B\u00e1ez. A finales de 1873, encabez\u00f3 una rebeli\u00f3n militar en Monte Cristi junto a Ulises Heureaux. Aunque esta insurrecci\u00f3n fue sofocada, marc\u00f3 el inicio del ocaso del gobierno de seis a\u00f1os de B\u00e1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Los restos de Polanco, quien vivi\u00f3 y muri\u00f3 en el fervor de la lucha por la soberan\u00eda, descansan en el Pante\u00f3n Nacional, donde su legado se entrelaza con la memoria de una naci\u00f3n en constante b\u00fasqueda de su identidad. En la complejidad de sus decisiones y acciones, se revela el dilema humano de aquellos que luchan por la libertad, navegando entre la esperanza y el sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>De la vida heroica de esta &#8220;primera espada de la Guerra de la Restauraci\u00f3n&#8221;, debemos quedarnos con la ense\u00f1anza de que la verdadera grandeza no reside \u00fanicamente en las victorias militares, sino en la capacidad de sacrificar intereses personales por el bien de la patria. Polanco encarna la dualidad del h\u00e9roe y del hombre, un ser atrapado entre el deber y la moral, que nos recuerda que en el camino hacia la libertad, las decisiones no siempre son claras ni exentas de dilemas \u00e9ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su trayectoria nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del liderazgo en tiempos de crisis. Un l\u00edder no solo debe ser valiente en el campo de batalla, sino tambi\u00e9n tener la sabidur\u00eda de discernir cu\u00e1ndo la lucha se convierte en un acto de opresi\u00f3n. La historia de Polanco es un eco de las luchas contempor\u00e1neas, donde el ideal de justicia puede verse empa\u00f1ado por decisiones dif\u00edciles y sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, su legado no solo perdura en la memoria colectiva como un guerrero, sino como un s\u00edmbolo de la complejidad humana en la b\u00fasqueda de la libertad. Nos ense\u00f1a que cada acci\u00f3n tiene un peso moral, que la lucha por la soberan\u00eda es tambi\u00e9n una lucha por la dignidad humana, y que, al final, la grandeza se mide por la capacidad de amar y servir a la patria, incluso en los momentos m\u00e1s oscuros. En este sentido, la vida de Gaspar Polanco trasciende su tiempo, invit\u00e1ndonos a considerar c\u00f3mo cada uno de nosotros puede contribuir, a trav\u00e9s de nuestras propias decisiones y acciones, a la construcci\u00f3n de un futuro m\u00e1s justo y libre.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> \u201cMencionar el nombre de Buenaventura B\u00e1ez entre los mismos hombres que hab\u00edan dirigido la revoluci\u00f3n de julio de 1857 era poco menos que una mala palabra y Salcedo no previ\u00f3 las consecuencias de sus declaraciones cuya gravedad era mayor si se tiene en cuenta que B\u00e1ez hab\u00eda apoyado la anexi\u00f3n desde el exilio y hab\u00eda obtenido el nombramiento de Mariscal de Campo del Ej\u00e9rcito Espa\u00f1ol. El odio que a B\u00e1ez le ten\u00eda la \u00e9lite cibae\u00f1a era solo comparable con el odio que Santana despert\u00f3 entre los restauradores a medida que la guerra fue cobrando intensidad\u201d (<strong>MOYA PONS<\/strong>, Frank. <em>Manuela de historia dominicana<\/em>, edici\u00f3n 16, p. 342-343).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Para ampliar sobre Pepillo Salcedo, ver el escrito sobre este personaje de nuestra historia colgado en: www.yoaldo.org<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u201cCuando Salcedo se dispon\u00eda a mandar una nueva comisi\u00f3n para reanudar las conversaciones con <em>De la G\u00e1ndara<\/em>, Gaspar Polanco, un militar analfabeto, lo derroc\u00f3 con el pretexto de que conduc\u00eda la guerra a la derrota con esas entrevistas. Adem\u00e1s, le hizo dos graves acusaciones: por un lado, la de quererse asociar con Buenaventura B\u00e1ez, entonces mariscal de campo del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, y, por el otro, la de desobedecer la orden de fusilamiento que pesaba sobre Antonio de Jes\u00fas Garc\u00eda. El presidente Salcedo fue destituido del cargo el 10 de octubre de 1864 y Gaspar Polanco ocup\u00f3 su lugar. El intento de expatriaci\u00f3n de Salcedo hacia Hait\u00ed no tuvo \u00e9xito y, por orden de Gaspar Polanco, fue fusilado el 5 de noviembre\u201d (<strong>INOA<\/strong>, Orlando<em>. Breve historia dominicana<\/em>, p. 139).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Op. cit. <strong>MOYA PONS<\/strong>, Frank, pp. 343-344<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por.: Yoaldo Hern\u00e1ndez Perera Gaspar Polanco Borb\u00f3n surge como una figura central en la historia dominicana, simbolizando tanto la lucha por la soberan\u00eda como las complejidades del liderazgo en tiempos de conflicto. 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